domingo, 10 de mayo de 2020


Sistemas de apego o de vínculo afectivo en la vida de pareja,
¿Cómo amas y de qué modo te aman?



Todos amamos y somos objetos de amor, aunque con estilos diferentes producto del tipo de apego que se posea, el cual es construido mediante el lenguaje de intimidad que experimentados en las primeras fases de socialización del génesis de nuestra existencia.

El tipo de apego en la pareja es la forma en como manifestemos el lazo o conexión emocional con los protagonistas de nuestros afectos, reflejado a través de qué tan altos o bajos sean los niveles de confianza, proximidad y complicidad.

Existen dos polos contrapuestos en la clasificación del apego, a un extremo tenemos el apego ansioso y por el otro, el apego evitativo, ambos disfuncionales.

El apego ansioso es el de modo volcán, y se caracteriza por ser inestable, obsesivo, compulsivo, chantajista, la persona con este tipo de apego experimenta elevados estadios de angustia y episodios de celos.

El apego evitativo es el de modo isla; distante, frio, solitario, independiente, desconectado. Mientras el apego ansioso demanda cercanía absolutista, el apego evitativo necesita de expansión y anchura totalitaria. Sin duda, ambos apegos tienen una lucha de poder basada en el marco de dependencia vs autonomía.

Las parejas sentimentales cuyos miembros porten individualmente estos dos estilos de apego suelen actuar en roles cruzados, a veces de victimario y otras de víctima, mientras uno anhela libertad el otro se la coarta, cuando uno precisa de atención el otro prefiere desligarse, generando una insatisfacción generalizada.

¿Existirá algún apego intermedio? La respuesta es afirmativa y se trata del apego seguro, el de modo báscula, aquel que es equilibrado, balanceado, justo y a la medida. Este apego se basa en el respeto personal y el respeto por la persona amada, lo que mantiene el sentido de compromiso en un marco donde prima tanto la libertad como la responsabilidad hacia el bienestar propio y el de la pareja.

¡Aprende a organizar tus emociones y se empático con las de tu pareja para que disfrutes del amor sin necesidad de escudo, porque no existe el temor de salir herido!


Por Leonora M. Salazar Espinosa M.A



SUMANDO IMPLANTES A LA AUTOESTIMA

El mundo de la publicidad y del comercio de hoy en día están diseñados para establecer los estereotipos de belleza, y si bien es cierto, que la presión es muy fuerte, pues la filosofía es la de encajar a como dé lugar, pero la verdad es que nadie está obligado a regirse por ese único molde que desaprueba la grandeza de lo particular, de lo genuino.

Es natural desear vernos bien y que otros nos vean bien, no obstante, obsesionarse por perfeccionar la apariencia física mediante tratamientos y procedimientos permanentes que alteran drásticamente las facciones y curvas que nos caracterizan como individuos únicos, reales y auténticos, revela no un simple fanatismo idolátrico a la belleza y la sensualidad, sino un inconformismo y repudio hacia parte de la identidad que está sustentada a través de la propia imagen y el autoconcepto.

El exceso de cirugías plásticas es una práctica que enmarca un alto nivel de insatisfacción e inseguridad personal, lo que se traduce en una baja autoestima y en una inestabilidad emocional recurrente. Las cirugías plásticas no solo generan un aumento en senos, glúteos y labios, sino que también producen un aumento en la autoconfianza y la autoaceptación tan superficial y vana como los implantes mismos.

Existen formas de mejorar la apariencia de manera menos corrosivas, más económicas y que a la vez favorezcan la autoestima equilibrada y que no impliquen la extinción definitiva de nuestra esencia, esa peculiaridad que nos define como seres exóticos, al ser individuos en su caratula de fábrica; nada es más invaluable que la originalidad; como reza una frase popular: “Como , solo tú”. Desde que nacemos somos insuperables, pero preferimos transformarnos en criaturas comparables.

Hábitos sanos como seguir una dieta balanceada, tener buena higiene, hacer ejercicio con regularidad, practicar algún deporte, dormir lo suficiente y reír a menudo contribuyen al mejoramiento no solo del semblante y del cuerpo en sentido general, sino de la salud mental y psicológica. Las cirugías platicas no son necesarias para tu éxito, autorrealización o felicidad, es una falacia creada por tu mente por el bombardeo descomunal de un sistema que se vale de tus dudas sobre si eres o no lo suficientemente atractivo/a para obtener ganancias millonarias.

Recuerda que la belleza física es efímera, mientras que la belleza del alma es perenne. Por tanto, si vas a invertir, procura que sea una inversión cuyos resultados se disfruten en el tiempo sin contratiempos. ¡Preocúpate por corregir las imperfecciones del corazón, en vez de ocuparte en las vanidades de la piel!

¡Aprendamos a amar nuestra singularidad!

Por Leonora M. Salazar Espinosa M.A




CUANDO EL SEMÁFORO ESTA EN AMARILLO EN TU RELACIÓN DE PAREJA


El noviazgo es la etapa en la que dos personas mantienen una relación amorosa con miras a casarte, y es justamente durante este periodo en el que se asientan las bases para un buen matrimonio o unión marital.

Durante el desarrollo del vínculo intimo que se permea en el noviazgo, ambas partes (el hombre y la mujer) pueden observar actitudes y comportamientos de su pareja, que bien, pueden significar una señal de advertencia, por tanto, es de vital importancia activar nuestro semáforo interno (la consciencia) para determinar si la relación en transito tiene encendida la luz amarilla, la luz que indica precaución.

Te invito querido lector a evaluar el estado de salud de tu noviazgo motivándote a prestar atención a los hábitos de la personalidad de tu pareja que son en conjunto una manifestación de violencia e indicios de agresividad. Los indicadores que te presentare a continuación, aunque
aparentemente sean leves, son formas sutiles que revelan que estas en una relación poco sana y que se está encaminando a formatos cada vez más provocadores. 

Si tu novio o novia te hace bromas hirientes, te miente o engaña, te chantajea, te insulta, te cela injustificadamente, te ridiculiza, te humilla en publico o privado, te amenaza, te manipula o chantajea, te prohíbe rotundamente las visitas a ciertos lugares o realizar ciertas actividades limitando tu libertad y espacio personal, te aleja de sus seres queridos, entre ellos familiares y amigos, controla tu dinero, tu forma de vestir, el uso del celular, lamento informarte que en tu relación de pareja el semáforo esta en amarillo, por tanto, ten cuidado.


Es un traspié lanzarse al matrimonio y formar una familia con la errática idea en que el otro “va a cambiar”, recuerda que las conductas nocivas que se han convertido en hábitos que intoxican la relación solo se agravan con el paso del tiempo. Así que detente, medita y actúa, no te dejes destruir, ¡tu vida debe ser tu prioridad! 
                                       
                                           Por Leonora M. Salazar Espinosa






Las redes sociales en tiempo de cuarentena

Hoy Domingo 5 de abril se celebra el Día Nacional del Periodismo en nuestra amada tierra República Dominicana, y es más que encomiable como nuestros periodistas pese a la pandemia mundial del COVID-19 siguen informando a la población con el mismo nivel de compromiso que les caracteriza; para ellos un APLAUSO en su día.

No obstante, observo con lastimosa pena como muchos usuarios de redes sociales en esta época asumen el rol de comunicadores sociales como vehículo para generar más angustia y pesar a la población en lo relativo a brindar informaciones falsas o alarmistas sobre el Coronavirus.
En estos últimos días, por motivo de la cuarentena muchas personas disponen de mayor tiempo para conectarse y navegar en sus redes sociales, pero la mayoría se encuentra con material escrito o audiovisual que les produce ansiedad, estrés y depresión.

Todos estamos claros en que el COVID-19 es una realidad que atenta con nuestra integridad física, pero también debemos comprender que al colgar o compartir imágenes, redacciones y vídeos cargados con mensajes negativos y catastróficos del COVIND-19 afecta la estabilidad mental y emocional de los demás, logrando así deprimir el sistema inmunológico, nuestro principal soldado en la batalla de defender nuestro organismo de enfermedades oportunistas, creando un debilitamiento de la salud en sentido general, y como consecuencia estaríamos más propensos a infectarnos con el Coronavirus.

No por nada reza una frase: “Mente sana, cuerpo sano”; por tal motivo te invito a formar parte de la compaña:
“Yo solo comparto en mis redes mensajes alentadores que ayuden a fomentar una actitud positiva frente al COVID-19”.

No es casualidad que Proverbios 15: 23 exprese lo siguiente:
“El hombre tiene regocijo en la respuesta de su boca, y una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!”

Si tienes el don para la palabra escrita, o hablada, te insto a crear materiales para llevar sosiego a las almas abatidas en esta cuarentena, así no solo realizaras tu aporte creativo a la humanidad en esta fase crucial, sino que serás un atalaya de esperanza y paz.



Por la psicóloga Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A



La incredulidad de un pueblo ante la crisis


Aterrada observo por las noticias la cantidad de individuos que violentan la orden del toque de queda, pareciera como si la estupidez y el ser un desafiador de la ley les otorgase algún honor o merito especial.

El nivel de incredulidad de este pueblo ante la crisis es incluso más alarmante que la misma epidemia, pero esta incapacidad adquirida de no aceptar o dar credibilidad a lo evidente, es el resultado de un problema a un más aterrador; y es que estamos rodeados de personas que son portadores de una consciencia cívica cauterizada, es decir; “Insensibilizada”.

La consciencia cívica hace referencia al estado mental en que la persona está consciente de que sus actos afectan al aglomerado, pero por los registros de apresamientos diarios debido al desacato de las disposiciones reglamentarias de quédate en tu casa después de una hora determina, nos revela o advierte de que estamos ante la generación más insensible socialmente, hoy por hoy me atrevería a confirmar la casi extinción de la conciencia ciudadana, especialmente entre la población joven.

No obstante, espero con ansias ser desmentida, quiero que el pueblo dominicano todos los días a partir de las 5:00 P.M, demuestre que es un ciudadano ético, asumiendo una actitud sumisa y obediente ante el nuevo horario establecido, pues por tu libertad y por la integridad física del resto, desde lo más profundo de mi corazón anhelo estar equivocada de mi denuncia.

En esta época de crisis sanitaria a escala mundial cobran mayor significado las siguientes palabras de Alejandro Magno:
“De La conducta de cada uno, depende el destino de todos”.
La vida y la muerte ya no pende de un hilo, sino de la sustitución de una sola letra, tú eliges entre estar:
Encerrado   y    Enterrado.

Por la psicóloga Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A





Evitemos ser víctimas de la peor pandemia



En estos días en el mundo solo un tema es noticia y su protagonista es una pandemia de alcance global denominada COVID-19, esta epidemia ha generado una crisis sanitaria, y por extensión una crisis económica, pero lo más preocupante y aterrador es la crisis social subyacente; producto de que las personas no han sabido regular o gestionar sus emociones ante esta nueva adversidad sumiéndose en el pánico, y es ese temor atroz que hace que los seres humanos en su afán por la supervivencia se vuelvan egoístas, ajenas a las necesidades de su prójimo, provocando el peor colapso: el del sentido común.

El sentido común no es más, que la habilidad innata de calificar hechos o sucesos de manera prudente, razonable y lógica. Y representa el conjunto de dogmas que comparte una sociedad y que permite el equilibrio en la coexistencia.

Es lamentable realizar esta afirmación, pero por las acciones del conglomerado resulta más que obvio que se ha asestado no un duro golpe al sistema de salud y financiero, sino al código ético y cívico. En estos postrimeros días he observado un nivel de deshumanización a grado superlativo, donde prima el interés personal por encima de la responsabilidad social, arrebatándosele en diversos escenarios los derechos a lo más vulnerables; y esto se hace palpable con el simple hecho de realizar compras desmesuradas sin pensar en el resto de los ciudadanos que tienen el mismo derecho de abastecerse, y esto es solo un escueto ejemplo para situarnos en esta realidad sombría que nos arropa como sociedad.

¿Existe algo más ponzoñoso que el coronavirus? Si… EL PANICO.
El pánico alienta la desesperación, y la desesperación cuando atrapa a todo un pueblo favorece el caos.
Más que protegernos del COVID 19, evitemos caer presa fácil del individualismo, al fortalecer nuestro sistema inmunológico mental y emocional garantizando una buena defensa en contra del virus del pavor.
Por favor, introduzcamos en nuestras venas, la vacuna más efectiva: “la empatía”, así contrarrestaremos el egoísmo, el cual se nutre y vitamíniza ante aquellos momentos críticos donde se ve sometida a prueba nuestra integridad física, aplicando este simple consejo: Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti”.


 Por la psicóloga Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A




El bien más preciado bajo amenaza


Qué respuesta darías ante la pregunta: ¿Cuál es tu bien más preciado?… Muy probablemente ha inicio de este año 2020 las opiniones a la interrogante hubieran sido muy diversas según el país, estado económico, social, profesional, laboral y familiar de cada persona, entre otras circunstancias particulares, pero creo que hoy todos estaríamos de acuerdo con atinarle a la SALUD.

El termino salud es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “el estado completo de bienestar fisico, mental y social”.

La pandemia actual del COVID-19 amenaza con desequilibrar estos tres estadios; tenemos miedo a contagiarnos o contagiar a nuestra familia, pavor de morir o ver morir a alguien que amamos, estrés ante la posibilidad de perder el empleo y no saber cómo proveer de los alimentos a los nuestros, la angustia de no saber que será del mañana (ataque mental), el distanciamiento o aislamiento de seres importantes en nuestra vida como los amigos, cohibición casi total del contacto con otros seres
humanos como único mecanismo de defensa ante la propagación progresiva del virus (ataque social); si salimos positivo en la prueba o tenemos los principales síntomas experimentaremos una serie de quebrantos en nuestro organismo (ataque físico).

Sin duda, estamos ante un enemigo que pretende arrebatarnos por todas las vías la fortuna que llamamos BIENESTAR o lo que sería al revés ESTAR BIEN.
Hoy es una buena ocasión para meditar sobre la fragilidad de la vida, a propósito de ser el Día Mundial de la Salud, y para valorar a todos los profesionales que en cada aliento, con cada latir, tras cada paso procuran brindar un servicio de calidad para amortiguar los efectos del Coronavirus en el cuerpo de los pacientes, para ellos solicito no un aplauso, sino una oración de acción de gracias a Jehová Dios, por otorgarles amor en el corazón, valentía y resiliencia, pues sin ellos en la primera línea de batalla, nuestro destino seria más turbulento.


Hagamos algo por ellos, ¡Alivianemos como un gran equipo su carga, quedándonos todos en casa!


Por la psicóloga Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A




Desmantelemos la Cultura de Pobreza


Cada primero de abril se conmemora el Día Mundial de la Educación, lo que me transporta mentalmente a reflexionar en la siguiente frase de Nelson Mandela: “Es a través de la educación que la hija de un campesino puede llegar a ser médico, que el hijo de un minero puede llegar a ser cabeza de la mina, que el descendiente de unos labriegos puede llegar a ser el presidente de una gran nación”.

Por tanto, el mejor legado que los padres pueden conferir a sus hijos es la educación, pero existe un muro invisible que obstaculiza esta trasferencia, nos referimos a la cultura de pobreza.
Es importante aclarar que en este escenario no abordamos el concepto de pobreza, para hacer referencia exclusivamente a la escasez de recursos económicos, más bien, utilizamos el termino para explicar el estado mental coartado asociado lógicamente a la condición de la carencia material.

En este tenor la cultura de pobreza hace hincapié a una serie de creencias y actitudes que giran en torno a un contexto que limita el pleno desarrollo de sus actores como entes sociales. Estas personas portan unos valores que permean sus actividades, conductas y formas de pensar afectando su estilo de vida por la posteridad, y de paso impulsan a toda su generación en esa misma dirección.
Sin saberlo, muchos de nosotros como padres podríamos estar condicionando a nuestros vástagos a cargar con las mismas restricciones emocionales, psicológicas y actitudinales nuestras, otorgándoles la peor de las herencias: “La cultura de pobreza”.

Es nuestro deber como progenitores desmantelar esta cultura tan arraigada, al cortar ese cordón umbilical que nos mantiene atados, que nos mantiene presos impidiéndonos maximizar nuestras potencialidades, y por ende, la de nuestra familia en conjunto.

Cambiando nuestras expectativas, nuestros hábitos, nuestra manera de ver el mundo y de desenvolvernos en el, allanaremos el camino para que nuestros descendientes tengan un mejor destino, uno sin más pobreza en todos los sentidos en que aplica el término.


Leonora Margarita Salazar Espinosa


Dejemos de Procrastinar la Felicidad


Hace algunos días pensaba sobre que tema escribir para mi próximo artículo, estaba tan cargada con las inquietudes cotidianas, que no encontraba el momento, el espacio, ni la motivación para redactar.

Hasta que tuve un encuentro intimo conmigo misma, y dialogando con la mujer secreta de mi corazón, surgió el tema de este articulo: “Dejemos de procrastinar la felicidad”. Muchos entendemos que seremos felices cuando…

Y ese cuando, está sujeto a un acontecimiento que entendemos nos coronara como personas plenas. Frases como: “seré feliz cuando me case”, “cuando consiga un empleo”, “cuando compra una casa”, “cuando adquiera
 un vehículo”, “cuando me gradué”, “cuando tenga mi hijo/a”.
Lo triste de la historia es que cuando logramos todos estos proyectos, esa felicidad no perdura, es fugaz como el roció matinal, efímera como la neblina.

La razón es muy sencilla: al condicionar la felicidad, la estamos procrastinando (dilatando), perdiendo de vista el momento presente, dejando de estar conscientes del ahora.

La felicidad no es una línea de meta que se debe cruzar, es más bien, el camino, es la ruta, es el viaje. Aprendamos a disfrutar del recorrido, del trayecto de nuestra existencia, y no solo de las épocas de triunfo.
La felicidad no es llegar más lejos, ni más alto, ni más rápido, es deleitarnos con el paisaje, con la simpleza del aire, con el latir de la vida, es el roce de la piel de quien nos quiere, es ese abrazo que te reconforta cuando tu mundo emocional te ha aplastado, es esa sonrisa cómplice, esa conversación larga con un querido amigo, ese te quiero sincero, es ese estar a solas contigo mismo.
La felicidad es el nuevo intento que se realiza después de fracasar, es volver a florecer luego que nos dejaron marchitar. 
La felicidad es desnudar el corazón, dejarlo expuesto ante el sujeto de nuestro amor, es no temer al futuro por más incierto que parezca, es no dejar de soñar, es vivir cada instante sin programar el piloto automático.

Recuerda que la felicidad es el proceso de, no el cuándo…
¡No aplaces tu felicidad, ve tras ella día tras día, es cuestión de actitud, resiliencia y pasión por la vida, TU VIDA!



Por Leonora Margarita Salazar Espinosa 


                      
Fíjate metas que te provean libertad


Una meta hace referencia a la trayectoria recogida para alcanzar un objetivo previamente identificado. Para la consecución de las metas es necesario planear una serie de acciones en un tiempo determinado.


Es muy frecuente que al dar inicio a un nuevo año, nos proyectemos metas especificas para lograr en el trascurso, ya que de esta forma fijamos una ruta o dirección a nuestra vida y establecemos prioridades en ella, lo que le confiere sentido y propósito a nuestra existencia.

Ahora bien, tenemos que ser realistas con las metas que nos proponemos para que estas no se conviertan en una utopía y que en el afán de cumplirlas nos perdamos a nosotros mismos.
Por tanto, la meta es que tus metas te provean libertad, no estrés o ansiedad.

La libertad es la facultad de actuar a voluntad, pero nuestras metas pueden coartar esa libertad natural cuando no están sujetas a un marco de flexibilidad y nos obligamos a completarlas pese a que las condiciones muy probablemente no sean las idóneas, de ahí la importancia de considerar las metas a corto, mediano y largo plazo.

La palabra libertad en ingles se escribe FREEDOM, y con sus iniciales utilizaremos un verbo como sostén de la meta. Veamos a continuación algunas ideas generales:

F: Fortalecer. La salud, nuestra identidad personal, nuestros valores y principios.
R: Renovar: bien puede ser la casa, el auto, la relación de pareja, nuestra actitud ante la vida, la forma en que realizamos nuestro trabajo.
E: Emprender: una nueva aventura como un viaje, un negocio o proyecto personal.
E: Evitar: los excesos, los vicios o adicciones, los apegos, los arranques de ira, los malos hábitos, etc.
D: dominar: las emociones, el carácter o el temperamento, el impulso de tener todo bajo control.
O: Organizar: nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestros talentos, nuestros esfuerzos en actividades que valgan la alegría como aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento, compartir más con la familia y seres queridos, etc.
M: minimizar: las tristezas, las frustraciones, las insatisfacciones, etc.

Proponte metas que no sean una camisa de fuerza, sino que te otorguen libertad, que lo que se traduce en bienestar.


Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A