domingo, 10 de mayo de 2020



El bien más preciado bajo amenaza


Qué respuesta darías ante la pregunta: ¿Cuál es tu bien más preciado?… Muy probablemente ha inicio de este año 2020 las opiniones a la interrogante hubieran sido muy diversas según el país, estado económico, social, profesional, laboral y familiar de cada persona, entre otras circunstancias particulares, pero creo que hoy todos estaríamos de acuerdo con atinarle a la SALUD.

El termino salud es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “el estado completo de bienestar fisico, mental y social”.

La pandemia actual del COVID-19 amenaza con desequilibrar estos tres estadios; tenemos miedo a contagiarnos o contagiar a nuestra familia, pavor de morir o ver morir a alguien que amamos, estrés ante la posibilidad de perder el empleo y no saber cómo proveer de los alimentos a los nuestros, la angustia de no saber que será del mañana (ataque mental), el distanciamiento o aislamiento de seres importantes en nuestra vida como los amigos, cohibición casi total del contacto con otros seres
humanos como único mecanismo de defensa ante la propagación progresiva del virus (ataque social); si salimos positivo en la prueba o tenemos los principales síntomas experimentaremos una serie de quebrantos en nuestro organismo (ataque físico).

Sin duda, estamos ante un enemigo que pretende arrebatarnos por todas las vías la fortuna que llamamos BIENESTAR o lo que sería al revés ESTAR BIEN.
Hoy es una buena ocasión para meditar sobre la fragilidad de la vida, a propósito de ser el Día Mundial de la Salud, y para valorar a todos los profesionales que en cada aliento, con cada latir, tras cada paso procuran brindar un servicio de calidad para amortiguar los efectos del Coronavirus en el cuerpo de los pacientes, para ellos solicito no un aplauso, sino una oración de acción de gracias a Jehová Dios, por otorgarles amor en el corazón, valentía y resiliencia, pues sin ellos en la primera línea de batalla, nuestro destino seria más turbulento.


Hagamos algo por ellos, ¡Alivianemos como un gran equipo su carga, quedándonos todos en casa!


Por la psicóloga Leonora Margarita Salazar Espinosa M.A

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